¿Por qué se llama Bonarda?

Bonarda: El Enigma de la Uva Argentina

29/01/2023

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La Bonarda es una de esas historias que demuestran cómo la vitivinicultura es un arte que combina pasión, ciencia y un toque de misterio. En Argentina, esta cepa se ha consolidado como la segunda variedad tinta más cultivada, solo superada por el emblemático Malbec. Sin embargo, detrás de su éxito actual, se esconde una trayectoria llena de confusiones, identidades cambiantes y un origen que ha sido motivo de debate durante décadas. ¿Es realmente italiana? ¿O quizás francesa? La respuesta es tan compleja como fascinante, y nos invita a un viaje a través del tiempo y las fronteras para desentrañar el verdadero linaje de esta uva tan querida en el terruño argentino.

¿Por qué se llama Bonarda?
El nombre Bonarda se usaba para uvas tan distintas como croatina, nebbiolo o dolcetto. Su denominación ha sido motivo de confusión entre cepajes cultivados en el Piedemonte italiano. Aquí, existe una variedad llamada Bonarda Piemontese o Bonarda d' Astigniano.

Desde su llegada a finales del siglo XIX, de la mano de inmigrantes italianos que buscaban un nuevo hogar y tierras fértiles para cultivar sus tradiciones, la Bonarda comenzó a echar raíces en el suelo argentino. Pero lo que aquellos pioneros traían consigo no era tan simple como parecía. En sus maletas, junto con la esperanza, venían también otras variedades como Barbera, Dolcetto, Nebbiolo, Sangiovese y muchas más, todas con un pasado arraigado en las regiones del Piemonte, Friuli y Toscana. Es en este punto donde el misterio comienza a tejerse, pues en la vieja Europa, las denominaciones de las uvas eran a menudo un laberinto de sinonimias, donde un mismo nombre podía referirse a diferentes cepas, y una misma cepa podía tener múltiples apelativos. La Bonarda no fue la excepción, y su nombre se utilizaba indistintamente para uvas tan diversas como Croatina, Nebbiolo o Dolcetto, lo que sembraría la semilla de la confusión que perduraría por más de un siglo en tierras sudamericanas.

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Un Viaje Transatlántico y un Nombre Confuso

La historia de la Bonarda en Argentina es un reflejo de la diversidad de cepas que llegaron con los inmigrantes italianos. A fines del siglo XIX, junto a la Bonarda, arribaron otras variedades como la Barbera, Dolcetto, Nebbiolo, Grignolino, Sangiovese, Buonamico, Raboso Veronés, Tocai Friulano, Trebbiano, Moscato Bianco y Prosecco. Estas uvas provenían principalmente del Piemonte, Friuli y Toscana, regiones donde se habían cultivado desde tiempos inmemoriales y llevaban denominaciones locales. La complejidad radicaba en que, en estas zonas, las sinonimias eran comunes: una misma variedad podía tener diferentes nombres y, a la inversa, distintas variedades eran denominadas de la misma manera. El nombre Bonarda, por ejemplo, se aplicaba a uvas tan diversas como Croatina, Nebbiolo o Dolcetto. Además, era frecuente que los viñedos no fueran puros, sino que estuvieran compuestos por varios cepajes mezclados, lo que dificultaba aún más la identificación.

Esta denominación fue, de hecho, una fuente de gran confusión. En el Piedemonte italiano, existe una variedad conocida como Bonarda Piemontese o Bonarda d'Astigniano, considerada por muchos como la única y verdadera Bonarda. Sin embargo, la uva que se cultivó masivamente en Argentina bajo el nombre de Bonarda (o a menudo como Barbera Bonarda) no era la auténtica Bonarda italiana. Esto marcó el inicio de una saga de investigaciones ampelográficas que buscarían resolver el enigma de su verdadera identidad.

El Descubrimiento de su Verdadera Identidad

Durante décadas, en la región de Cuyo, la uva que hoy conocemos como Bonarda fue tradicionalmente llamada Barbera, Barbera Bonarda o simplemente Bonarda. No fue hasta la década de 1960 cuando el ingeniero Alberto Alcalde, del INTA, realizó una observación clave: determinó que esta uva no tenía ninguna relación con la verdadera Barbera, que también se cultivaba en Argentina. Este fue el primer indicio de que la Bonarda argentina era una variedad con una identidad propia y aún por descubrir.

Las características ampelográficas (el estudio de la vid y sus variedades) de la Bonarda argentina tampoco coincidían con las descripciones de las Bonardas que aparecían en los libros italianos. El punto de inflexión llegó en 1970, cuando el reconocido ampelógrafo francés P. Truel, durante un viaje a Mendoza, determinó que la Bonarda argentina correspondía a una antigua variedad francesa: la Corbeau Noir. Su nombre, que significa 'cuervo negro', es una remembranza del intenso color oscuro de sus uvas.

Esta identificación, sin embargo, no resolvió por completo el dilema, ya que, por sus antecedentes, esta Bonarda no parecía provenir exclusivamente de Francia. Una explicación probable, y ampliamente aceptada hoy en día, es que la Corbeau Noir es originaria de la Savoya francesa y del Piemonte italiano. Estas son zonas vecinas, separadas por los Alpes, y han estado tradicionalmente muy conectadas. Es posible que la denominación de los inmigrantes fuera correcta en el contexto del Piemonte, donde la Corbeau se denominaba Charbono, tal vez una deformación dialectal de la región. De hecho, con este último nombre, la uva se cultiva actualmente en Estados Unidos. La Asociación de Cultivadores de Cepajes Italianos de California respalda esta teoría, sugiriendo que la Charbono se originó en la Savoie, y algunos incluso la consideran idéntica a la uva Dolcetto del Piemonte, encontrándose como impureza en viñedos de Dolcetto y Barbera.

El Auge de la Bonarda en Argentina

Independientemente de su origen exacto, lo cierto es que la Bonarda se aclimató perfectamente a las condiciones de suelo y clima de Argentina, especialmente en las provincias de Mendoza y San Juan. Su cultivo creció exponencialmente, pasando de unas 6.000 hectáreas en 1936 a convertirse, en 2001, en la segunda variedad tinta en extensión, con 15.000 hectáreas, solo superada por el icónico Malbec. Durante muchos años, su función principal fue la de mejorar y equilibrar los vinos de corte, aportando cuerpo y color a las mezclas.

Sin embargo, fue solo en los últimos años cuando la Bonarda comenzó a ser reconocida por su aptitud para elaborar vinos de calidad por sí misma. Los productores, al comprender mejor su potencial y aplicar técnicas de viticultura y enología más adecuadas, lograron expresar las cualidades únicas de esta uva. Este cambio de paradigma la catapultó de ser una simple 'uva de corte' a una protagonista en el panorama vitivinícola argentino, captando la atención de críticos y consumidores por igual.

Características Únicas de la Uva y el Vino Bonarda

La uva Bonarda presenta racimos medianos y bien llenos. Sus bayas son de un característico color negro-azulado, esferoides, con una pulpa blanda. Curiosamente, a pesar del intenso color de sus bayas, el vino resultante no siempre es de una coloración muy intensa, lo cual puede sorprender a quienes no la conocen. En Mendoza, junto con la Tempranillo, la Bonarda es una de las tintas de vinificar más importantes después del Malbec, ocupando superficies de cultivo similares.

Es muy frecuente encontrarla como mezcla en viñedos de Malbec, lo que da cuenta de su versatilidad y de su histórica función como compañera de otras cepas. Sin embargo, cada vez son más las propiedades que cuentan con parcelas puras de Bonarda, lo que permite apreciar su carácter varietal en plenitud. Si bien no busca competir directamente con la reconocida complejidad y prestigio internacional del Malbec, la Bonarda ofrece una propuesta de valor única y diferenciada, con un carácter propio que la distingue.

Los vinos producto de esta uva son armoniosos, con taninos elegantes y atractivos aromas. En nariz, se distinguen fácilmente notas a frutos negros, cedro y, de forma muy específica, un sutil aroma a helecho, lo que le confiere una personalidad distintiva. Sin embargo, es una variedad bastante difícil de obtener. Tiene un ciclo de maduración muy largo, lo que exige paciencia y un manejo cuidadoso en el viñedo. Es crucial alcanzar un alto punto de madurez de la fruta para lograr un vino de calidad óptima. Además, el racimo de Bonarda es bastante compacto y apretado, lo que la hace susceptible a enfermedades criptogámicas (enfermedades producidas por hongos) con mayor facilidad, requiriendo una viticultura atenta y precisa.

Vinos Destacados y Versatilidad en Bodega

El potencial de la Bonarda argentina se ha manifestado en vinos de gran expresión. Un ejemplo notable es el Lurton Boyarda, cosecha 2007, proveniente de Mendoza (Valle de Uco). Este vino cumple cabalmente con las descripciones de la cepa, presentando además interesantes aromas herbáceos, destacando el laurel y el tomillo. Su proceso de elaboración es meticuloso, con una fermentación alcohólica a bajas temperaturas, un corto tiempo de encubado en acero inoxidable, fermentación maloláctica en cuba y clarificación previa al embotellado. Este tipo de elaboración cuidadosa es la que ha permitido que la Bonarda revele su verdadero potencial.

Tradicionalmente, la Bonarda fue utilizada principalmente para mejorar y equilibrar los vinos de corte. Sin embargo, su evolución en el mercado es innegable. Hoy en día, no solo encontramos excelentes vinos Bonarda monovarietales, sino también bivarietales que han logrado duplas muy atractivas. El Syrah-Bonarda y el Bonarda-Malbec son ejemplos de cortes que han ganado popularidad y reconocimiento, demostrando la gran adaptabilidad y el carácter complementario de esta cepa.

Un buen vino Bonarda se caracteriza a la vista por sus colores vibrantes, que van desde un rojo rubí intenso hasta los violetas y púrpuras profundos. En nariz, es un vino intenso, donde se pueden encontrar aromas a frutos rojos y negros, o frutos del bosque bien maduros, como frutillas, moras, cassis y cerezas. Es común que presente un sutil fondo especiado. Si ha tenido un paso por madera, se le suman aromas complejos a vainilla y tabaco, enriqueciendo aún más su perfil aromático. En boca, su ataque es agradable y dulce, de buena intensidad. Una de las características más importantes y valoradas es la suavidad de sus taninos, que son maduros y se amalgaman perfectamente con la fruta, dejando una sensación placentera y redonda.

Maridaje y El Sello Argentino del Corte

La versatilidad de la Bonarda se extiende también a la mesa. Este vino se puede beber sin problemas a una temperatura de unos 17 grados Celsius, lo que permite que sus aromas y sabores se expresen plenamente. Es un excelente compañero para comidas medianamente condimentadas, picadas variadas o carnes rojas suaves. Su perfil de sabor y sus taninos amables lo hacen muy adaptable a una amplia gama de platos, desde preparaciones cotidianas hasta ocasiones especiales.

La Bonarda acompaña tan bien al Malbec que se ha acuñado la frase de que es un corte típicamente argentino. Esta combinación se ha utilizado con éxito desde hace mucho tiempo, y hoy en día, esa dupla aparece expresada con orgullo en la etiqueta del producto. Los cuidados en su producción, tanto en la viña como en la elaboración, son cada vez más esmerados, lo que se traduce en vinos de alta calidad que realzan las virtudes de ambas cepas. El Syrah-Bonarda es otra de las opciones que ha ganado un gran equilibrio, especialmente en la provincia de San Juan, ofreciendo una alternativa robusta y compleja.

Ya sea en un blend o como varietal puro, con un paso por madera que le aporte complejidad o como un vino joven y frutado, la Bonarda se está convirtiendo rápidamente en un clásico de la vitivinicultura argentina. Su historia, marcada por el misterio y la resiliencia, la ha posicionado como una de las joyas más interesantes y prometedoras del país, un verdadero testimonio de la capacidad de adaptación y la calidad que el terruño argentino puede ofrecer.

Nombres y Orígenes de la Uva Bonarda: Un Cuadro Comparativo

Nombre / RegiónDescripción / OrigenRelación con la Bonarda Argentina
Bonarda ArgentinaLa variedad cultivada extensamente en Argentina, segunda uva tinta más plantada.Es la uva principal de este artículo y un orgullo vitivinícola del país.
Bonarda Piemontese / Bonarda d'AstignianoVariedad italiana, considerada la 'verdadera' Bonarda en la región del Piemonte.No es la misma variedad que la Bonarda cultivada en Argentina, a pesar de compartir el nombre.
Corbeau Noir (Douce Noir)Variedad francesa identificada ampelográficamente como la uva de la Bonarda Argentina. Originaria de Savoya francesa y Piemonte italiano.Es la identidad ampelográfica confirmada de la Bonarda Argentina, revelando su verdadero linaje.
CharbonoNombre con el que se conoce a la Corbeau Noir en Estados Unidos, posiblemente una deformación dialectal del nombre en el Piemonte.Sinónimo de la Corbeau Noir, la 'verdadera' identidad de la Bonarda Argentina.
Barbera / Barbera BonardaNombres con los que se conocía tradicionalmente a la Bonarda en la región de Cuyo, Argentina, antes de su correcta identificación.Denominaciones históricas incorrectas que generaron confusión sobre la identidad de la Bonarda Argentina.

Preguntas Frecuentes sobre la Bonarda

¿Es la Bonarda argentina la misma que la Bonarda italiana?
No, a pesar de que fue introducida por inmigrantes italianos y compartía el nombre, las investigaciones ampelográficas han demostrado que la Bonarda argentina es en realidad la variedad francesa conocida como Corbeau Noir (o Charbono en EE.UU.), y no la Bonarda Piemontese de Italia.

¿De dónde proviene el nombre 'Bonarda' para la uva argentina?
El nombre 'Bonarda' fue una denominación común en el Piemonte italiano para diversas uvas, incluyendo la Corbeau Noir (que también se cultivaba en esa región vecina a Francia). Los inmigrantes italianos la trajeron con ese nombre, y así se popularizó en Argentina, aunque la uva en sí tenga un origen francés-italiano más complejo.

¿Por qué la Bonarda es tan importante en Argentina?
La Bonarda es la segunda variedad tinta más cultivada en Argentina, solo superada por el Malbec. Se aclimató perfectamente a las condiciones locales, y aunque tradicionalmente se usó en vinos de corte, hoy es reconocida por su capacidad para producir vinos varietales de alta calidad con características únicas y distintivas.

¿Qué características tiene el vino Bonarda?
Los vinos Bonarda suelen presentar colores intensos (rojo rubí a violeta), aromas a frutos rojos y negros maduros (frutilla, mora, cassis, cereza), con notas especiadas y, si tienen paso por madera, toques de vainilla y tabaco. En boca, son armoniosos, con un ataque dulce, buena intensidad y taninos elegantes y suaves.

¿Con qué comidas se puede maridar un vino Bonarda?
La Bonarda es muy versátil para maridar. Se recomienda servirla a unos 17 grados Celsius. Combina excelentemente con comidas medianamente condimentadas, tablas de fiambres y quesos (picadas) y carnes rojas suaves. También es un corte clásico con Malbec y Syrah, lo que amplía sus posibilidades de maridaje.

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