¿Cómo diagnosticar la enfermedad de Hashimoto?

Diagnóstico y Manejo de la Enfermedad de Hashimoto

11/02/2022

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La enfermedad de Hashimoto es un trastorno autoinmune que, en la mayoría de los casos, conduce al hipotiroidismo, una condición en la que la glándula tiroides se vuelve hipoactiva. Esta pequeña glándula, con una distintiva forma de mariposa, se localiza en la parte frontal del cuello y juega un papel crucial en el funcionamiento de casi todos los órganos del cuerpo. Las hormonas tiroideas que produce controlan la forma en que el organismo utiliza la energía, influyendo incluso en el ritmo cardíaco. Entender cómo se diagnostica esta afección es el primer paso para un manejo efectivo y para mitigar sus impactos en la salud general.

¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad de Hashimoto?
En el caso de que la glándula "trabaje de menos", se produciría un hipotiroidismo primario autoinmune, más conocido como Enfermedad de Hashimoto, produciendo síntomas como falta de energía, aumento inexplicado de peso, piel seca, tendencia a estreñimiento, sensación de frío y caída de pelo; entre otros.

Aunque en raras ocasiones la enfermedad de Hashimoto puede causar hipertiroidismo (una tiroides hiperactiva) al inicio de su curso, su manifestación más común y persistente es el hipotiroidismo. Dada la importancia de las hormonas tiroideas para el metabolismo y la función orgánica, un diagnóstico temprano y preciso es fundamental para prevenir complicaciones graves y mejorar la calidad de vida de quienes la padecen. A lo largo de este artículo, exploraremos en detalle los síntomas, las causas, los métodos de diagnóstico y las opciones de tratamiento para la enfermedad de Hashimoto, proporcionando una guía completa para comprender mejor esta compleja condición.

Índice de Contenido

¿Qué es la Enfermedad de Hashimoto?

La enfermedad de Hashimoto, también conocida como tiroiditis de Hashimoto, tiroiditis linfocítica crónica o tiroiditis autoinmunitaria, es una condición en la que el sistema inmunitario del cuerpo ataca por error a la glándula tiroides. Normalmente, el sistema inmunitario está diseñado para proteger al cuerpo de invasores externos como bacterias y virus. Sin embargo, en un trastorno autoinmune, este sistema confunde los tejidos sanos del cuerpo con amenazas y lanza un ataque contra ellos. En el caso de Hashimoto, los glóbulos blancos, llamados linfocitos, y los anticuerpos atacan las células de la tiroides, provocando una inflamación crónica. Con el tiempo, esta inflamación y el daño progresivo a la glándula impiden que la tiroides produzca suficientes hormonas tiroideas, lo que lleva a la condición de hipotiroidismo.

Las hormonas tiroideas son vitales para regular el metabolismo del cuerpo, es decir, la forma en que el cuerpo convierte los alimentos en energía. Cuando los niveles de estas hormonas son bajos, muchos procesos corporales se ralentizan, afectando casi todos los órganos. Por ejemplo, el corazón puede latir más lentamente, el metabolismo se reduce, lo que puede llevar a un aumento de peso, y la función cerebral puede verse afectada. La comprensión de este mecanismo autoinmune es clave para entender por qué los síntomas de Hashimoto son tan variados y por qué la enfermedad requiere un enfoque de tratamiento específico.

¿Quién está en Riesgo de Desarrollar Hashimoto?

Si bien no se conoce la cifra exacta de personas que tienen la enfermedad de Hashimoto en los Estados Unidos, se sabe que es la causa más común de hipotiroidismo, afectando aproximadamente a 5 de cada 100 personas en el país. Esta condición muestra una clara predilección por el sexo femenino, siendo de 4 a 8 veces más común entre las mujeres que entre los hombres. Aunque puede manifestarse en adolescentes o mujeres jóvenes, la enfermedad se desarrolla con mayor frecuencia en mujeres de 30 a 50 años de edad, lo que sugiere una posible influencia hormonal en su aparición.

Además del sexo y la edad, la genética juega un papel significativo en el riesgo de desarrollar Hashimoto. La probabilidad de padecer la enfermedad aumenta considerablemente si otros miembros de la familia tienen antecedentes de enfermedades de la tiroides. Esto subraya la importancia de informar al médico sobre el historial familiar durante las consultas. Asimismo, las personas que ya padecen otros trastornos autoinmunes tienen una mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad de Hashimoto. Estos trastornos incluyen:

  • Enfermedad celíaca
  • Diabetes tipo 1
  • Lupus
  • Artritis reumatoide
  • Síndrome de Sjögren
  • Enfermedad de Addison
  • Anemia perniciosa
  • Vitíligo

Esta conexión entre diferentes enfermedades autoinmunes sugiere una predisposición genética o ambiental compartida que activa la respuesta inmunitaria del cuerpo contra sus propios tejidos. La conciencia de estos factores de riesgo es crucial tanto para los individuos como para los profesionales de la salud, ya que puede guiar la sospecha diagnóstica y el monitoreo.

Síntomas Clave: Una Mirada Detallada

Al principio, muchas personas con la enfermedad de Hashimoto pueden no presentar síntomas notables. La enfermedad puede progresar silenciosamente durante años, dañando gradualmente la tiroides. Sin embargo, a medida que la lesión en la glándula avanza y la producción de hormonas tiroideas disminuye, la persona comenzará a experimentar uno o más síntomas asociados con el hipotiroidismo. Estos síntomas son variados y pueden afectar múltiples sistemas del cuerpo, lo que a veces dificulta su reconocimiento inmediato como un problema tiroideo.

Síntomas de Hipotiroidismo

Los síntomas comunes del hipotiroidismo, que surgen cuando la tiroides no produce suficiente hormona, incluyen:

  • Fatiga y Somnolencia: Una sensación persistente de cansancio, incluso después de dormir lo suficiente, es uno de los indicadores más frecuentes.
  • Aumento de Peso Inexplicable: A pesar de no cambiar los hábitos alimenticios o de ejercicio, puede haber un aumento de peso debido a la ralentización del metabolismo.
  • Estreñimiento: La función digestiva se ralentiza, lo que lleva a dificultades en el tránsito intestinal.
  • Piel Seca y Cabello Quebradizo: La piel puede volverse áspera y seca, y el cabello puede adelgazarse o caerse más de lo normal.
  • Sensibilidad Aumentada al Frío: Las personas con hipotiroidismo a menudo sienten frío incluso en ambientes templados.
  • Dolor Muscular y Articular: Dolores, rigidez o debilidad en los músculos y articulaciones son comunes.
  • Hinchazón de la Cara y Párpados: Puede haber una retención de líquidos que se manifiesta como hinchazón, especialmente alrededor de los ojos.
  • Voz Ronca: La hinchazón puede afectar las cuerdas vocales, causando cambios en la voz.
  • Períodos Menstruales Abundantes o Irregulares: Las mujeres pueden experimentar alteraciones en su ciclo menstrual.
  • Problemas de Memoria y Concentración: Una sensación de niebla mental o dificultad para concentrarse y recordar cosas.
  • Depresión: Los cambios en el estado de ánimo y la depresión son síntomas frecuentes.

Síntomas de Hipertiroidismo (Raro)

En raras ocasiones, al principio del curso de la enfermedad, la lesión inicial de la tiroides puede liberar una cantidad excesiva de hormona tiroidea en el torrente sanguíneo, causando síntomas de hipertiroidismo. Estos pueden incluir nerviosismo, irritabilidad, pérdida de peso, latidos cardíacos rápidos y temblores.

Bocio o Coto

Además de los síntomas sistémicos, la tiroides podría agrandarse, una condición conocida como bocio o coto, lo que hace que la parte frontal del cuello se vea hinchada. Esto puede crear una sensación de plenitud o presión en la garganta, aunque generalmente no es doloroso. Sin embargo, después de muchos años o incluso décadas de daño progresivo, la glándula tiroides puede encogerse y el bocio puede desaparecer.

Las Causas detrás de la Enfermedad de Hashimoto

Los investigadores aún no comprenden completamente por qué algunas personas desarrollan la enfermedad de Hashimoto, mientras que otras no. Sin embargo, se ha identificado que la genética juega un papel crucial, ya que es común que haya antecedentes familiares de enfermedad de la tiroides en las personas afectadas. Esto sugiere una predisposición hereditaria que aumenta la vulnerabilidad a este trastorno autoinmune.

Además de la genética, varios factores podrían influir en el desarrollo de la enfermedad, actuando posiblemente como desencadenantes en individuos genéticamente susceptibles. Estos factores incluyen:

  • Factores Genéticos: Como se mencionó, la herencia familiar es un componente significativo.
  • Factores Ambientales: Ciertos elementos en el entorno podrían interactuar con la predisposición genética.
  • Factores de Sexo: La prevalencia mucho mayor en mujeres sugiere una influencia hormonal o cromosómica.
  • Otros Trastornos Autoinmunitarios: La coexistencia con otras enfermedades autoinmunes indica un mecanismo subyacente compartido.

Es importante diferenciar la enfermedad de Hashimoto de otras causas de hipotiroidismo, aunque el resultado final (una tiroides hipoactiva) sea el mismo. Otras causas de hipotiroidismo pueden incluir:

  • Tiroiditis (inflamación de la tiroides que no es autoinmune)
  • Tratamiento de hipertiroidismo (como la terapia con yodo radiactivo)
  • Cirugía de tiroides (extirpación de parte o toda la glándula)
  • Ciertos medicamentos
  • Deficiencia de yodo (aunque menos común en regiones con yodo en la sal)

Comprender estas distinciones ayuda a los médicos a realizar un diagnóstico preciso y a determinar el plan de tratamiento más adecuado, ya que el enfoque para Hashimoto se centra tanto en el manejo del hipotiroidismo como en la comprensión de su naturaleza autoinmune.

El Proceso de Diagnóstico de la Enfermedad de Hashimoto

El diagnóstico de la enfermedad de Hashimoto se realiza mediante una combinación de evaluación de la historia clínica del paciente, un examen físico y, lo más importante, análisis de sangre específicos. El objetivo es confirmar la disfunción tiroidea y determinar si su causa es de origen autoinmune.

Historia Clínica y Examen Físico

El médico comenzará revisando la historia clínica detallada del paciente. Esto incluye preguntar sobre cualquier síntoma que esté experimentando, incluso aquellos que puedan parecer no relacionados con la tiroides, como fatiga, cambios de peso o problemas de memoria. Es crucial mencionar cualquier antecedente familiar de enfermedades de la tiroides o de otros trastornos autoinmunes, ya que estos son factores de riesgo importantes para Hashimoto.

Durante el examen físico, el médico prestará especial atención al cuello. Palpará la zona donde se encuentra la glándula tiroides para detectar cualquier signo de agrandamiento, conocido como bocio. La presencia de un bocio puede ser un indicio de la enfermedad de Hashimoto, aunque no todas las personas con la afección lo desarrollan.

Análisis de Sangre Cruciales

Los análisis de sangre son la piedra angular del diagnóstico de la enfermedad de Hashimoto. El médico ordenará una o más de las siguientes pruebas para evaluar la función tiroidea y buscar la causa subyacente:

  • Hormona Estimulante de la Tiroides (TSH): Esta es la prueba más sensible para detectar problemas tiroideos. La TSH es producida por la glándula pituitaria en el cerebro y le indica a la tiroides cuánta hormona debe producir. En el hipotiroidismo, los niveles de TSH suelen ser altos, ya que la pituitaria trabaja más para estimular una tiroides poco activa.
  • Tiroxina (T4): Esta prueba mide el nivel de T4, una de las principales hormonas producidas por la tiroides. En el hipotiroidismo, los niveles de T4 libre (la forma activa de la hormona) suelen ser bajos.
  • Anticuerpos Antitiroideos: Estas pruebas son fundamentales para confirmar si la causa del hipotiroidismo es autoinmune, como en la enfermedad de Hashimoto. Los anticuerpos más comúnmente medidos son los anticuerpos anti-tiroperoxidasa (TPOAb) y los anticuerpos anti-tiroglobulina (TgAb). La presencia elevada de estos anticuerpos indica que el sistema inmunitario está atacando la tiroides.

Generalmente, con los resultados de estas pruebas, no se necesitarán otras para confirmar el diagnóstico de Hashimoto.

Ecografía de la Tiroides

En ciertos casos, si el médico sospecha la presencia de la enfermedad de Hashimoto pero los análisis de sangre no muestran la presencia de anticuerpos antitiroideos, o si necesita descartar otras condiciones, se puede realizar una ecografía de la tiroides. Esta técnica de imagen no invasiva utiliza ondas sonoras para crear imágenes de la glándula tiroides. Una ecografía puede mostrar:

  • El tamaño de la tiroides (si hay bocio o si la glándula se ha encogido).
  • Características específicas del tejido tiroideo que son indicativas de la inflamación crónica de Hashimoto.
  • Puede ayudar a descartar otras causas del agrandamiento de la tiroides, como los nódulos tiroideos (pequeñas protuberancias o masas en la glándula).

Esta combinación de métodos diagnósticos permite a los médicos establecer un diagnóstico preciso de la enfermedad de Hashimoto y diferenciarla de otras condiciones que pueden afectar la función tiroidea.

Tabla Comparativa de Pruebas Diagnósticas Clave

Prueba DiagnósticaQué Mide / EvalúaPropósito en el Diagnóstico de Hashimoto
Historia Clínica y Examen FísicoSíntomas del paciente, antecedentes familiares, presencia de bocio (tiroides agrandada).Identificar señales de alerta y factores de riesgo; evaluar la presencia física de la enfermedad.
TSH (Hormona Estimulante de la Tiroides)Nivel de la hormona producida por la glándula pituitaria que regula la tiroides.Indicador principal de hipotiroidismo (niveles altos) o, raramente, hipertiroidismo (niveles bajos).
T4 (Tiroxina)Nivel de la hormona tiroidea principal producida por la tiroides.Confirma la función tiroidea; niveles bajos de T4 libre son característicos del hipotiroidismo.
Anticuerpos Antitiroideos (TPOAb, TgAb)Presencia de proteínas que el sistema inmune produce para atacar la tiroides.Confirma la naturaleza autoinmunitaria de la enfermedad de Hashimoto.
Ecografía de la TiroidesTamaño, estructura, ecogenicidad y presencia de nódulos en la tiroides.Evaluar el daño glandular, detectar bocio, confirmar características típicas de Hashimoto y descartar otras causas.

Opciones de Tratamiento y Manejo

El tratamiento de la enfermedad de Hashimoto generalmente depende de si la tiroides ha sufrido suficiente daño como para causar hipotiroidismo. Si el paciente no presenta hipotiroidismo (es decir, sus niveles de hormonas tiroideas son normales), el médico podría optar por un enfoque de observación, controlando los síntomas y las concentraciones hormonales con regularidad. Sin embargo, una vez que se diagnostica hipotiroidismo, el tratamiento se vuelve necesario y generalmente es de por vida.

Levotiroxina: El Pilar del Tratamiento

La levotiroxina es el medicamento de elección y la forma recomendada de tratar el hipotiroidismo asociado con la enfermedad de Hashimoto. Este medicamento es una versión sintética de la tiroxina (T4), la hormona tiroidea natural que produce la tiroides. Al tomar levotiroxina, se reemplaza la hormona que la tiroides ya no puede producir en cantidades suficientes, restaurando los niveles hormonales a un rango normal.

Tradicionalmente, la levotiroxina se ha recetado en forma de pastilla, pero ahora también está disponible en forma líquida y en cápsulas blandas. Estas formulaciones más nuevas pueden ser particularmente útiles para personas con problemas digestivos, como la enfermedad celíaca o la enfermedad inflamatoria intestinal, que pueden afectar la absorción de la pastilla de hormona tiroidea en el intestino.

Consideraciones para la Absorción

Es crucial saber que algunos alimentos y suplementos pueden interferir con la absorción de la levotiroxina en el cuerpo, disminuyendo su eficacia. Entre los ejemplos se incluyen el jugo de toronja, el café expreso, la soya y los multivitamínicos que contienen hierro o calcio. Para asegurar la máxima absorción del medicamento, se recomienda tomar la levotiroxina con el estómago vacío. El médico suele aconsejar tomarla por la mañana, de 30 a 60 minutos antes de la primera comida del día, y evitar consumir los alimentos y suplementos que la afectan durante al menos unas horas después.

Monitoreo y Ajuste de Dosis

Una vez que se inicia el tratamiento con levotiroxina, el médico realizará análisis de sangre de seguimiento para asegurar que la dosis sea la adecuada. Generalmente, se realiza un análisis de sangre entre 6 y 8 semanas después de comenzar el medicamento o después de cualquier cambio en la dosis. Si es necesario, la dosis se ajustará y se repetirá el análisis de sangre. Una vez que el paciente ha alcanzado una dosis que le proporciona buenos resultados y sus niveles hormonales son estables, el médico probablemente repetirá el análisis de sangre a los 6 meses y, posteriormente, una vez al año. Este monitoreo regular es esencial para mantener los niveles hormonales en el rango óptimo y evitar complicaciones.

Riesgos de una Dosis Inadecuada

Es de vital importancia que nunca se suspenda el medicamento o se tome una dosis más alta sin consultar primero con el médico. Tomar una cantidad insuficiente de levotiroxina resultará en un hipotiroidismo no controlado y sus complicaciones asociadas. Por otro lado, tomar demasiado medicamento con hormona tiroidea puede causar problemas graves, como fibrilación auricular (un tipo de arritmia cardíaca) u osteoporosis (debilitamiento de los huesos), debido a los efectos de un hipertiroidismo inducido por el medicamento. El hipotiroidismo se puede controlar muy bien con el medicamento de hormona tiroidea, siempre y cuando el paciente lo tome según las indicaciones de su médico y se someta a análisis de sangre de seguimiento con regularidad.

El Papel de la Dieta y los Suplementos

La tiroides utiliza yodo, un mineral que se encuentra en algunos alimentos, para producir hormonas tiroideas. Sin embargo, las personas con la enfermedad de Hashimoto u otros tipos de trastornos de la tiroides autoinmunes pueden ser sensibles a los efectos secundarios nocivos del yodo. Consumir alimentos que contengan grandes cantidades de yodo, como ciertas algas marinas (incluidas las de agua dulce) y algunos medicamentos con alto contenido de yodo (como la amiodarona), podría causar o empeorar el hipotiroidismo en estos individuos. De manera similar, tomar suplementos de yodo puede tener el mismo efecto adverso. Por lo tanto, es fundamental que el paciente consulte con su equipo de atención médica sobre la cantidad de yodo en su dieta y el uso de cualquier suplemento.

Sin embargo, si se trata de una paciente embarazada, la ingesta adecuada de yodo es crucial porque el bebé en desarrollo obtiene el yodo de la dieta de la madre. Una deficiencia de yodo durante el embarazo puede tener graves consecuencias para el desarrollo del feto. A pesar de esto, el exceso de yodo también puede ser perjudicial, causando problemas como el bocio en el bebé. Por lo tanto, las mujeres embarazadas con Hashimoto deben discutir cuidadosamente con su médico la cantidad de yodo que necesitan, buscando un equilibrio para la salud tanto de la madre como del bebé.

Además del yodo, los investigadores están explorando cómo otros componentes de la dieta y suplementos, como la vitamina D y el selenio, podrían influir en la enfermedad de Hashimoto. Aunque hay estudios en curso, actualmente no existe una guía específica y concluyente sobre cómo estos elementos deben ser incorporados en la dieta o como suplementos para el manejo de la enfermedad. Cualquier cambio significativo en la dieta o la introducción de suplementos debe ser siempre discutido y aprobado por un profesional de la salud.

Complicaciones del Hipotiroidismo No Tratado

Si la enfermedad de Hashimoto, y el hipotiroidismo resultante, se deja sin tratar, puede llevar a una serie de problemas de salud graves que afectan múltiples sistemas del cuerpo. La falta crónica de hormonas tiroideas esenciales puede tener consecuencias devastadoras, entre ellas:

  • Problemas Cardíacos: Aumento del riesgo de enfermedades del corazón, incluyendo insuficiencia cardíaca y niveles elevados de colesterol LDL (colesterol malo).
  • Mixedema: Una condición rara pero grave que puede llevar a una hinchazón severa, letargo extremo y, en casos graves, coma.
  • Problemas de Salud Mental: Agravamiento de la depresión y la ansiedad.
  • Neuropatía Periférica: Daño a los nervios periféricos, lo que puede causar entumecimiento, dolor y debilidad en las extremidades.
  • Infertilidad: Dificultad para concebir o mantener un embarazo.

Además, si se deja sin tratar, el hipotiroidismo puede causar problemas significativos durante el embarazo, afectando tanto a la madre como al desarrollo del feto. Esto subraya la importancia crítica de un diagnóstico y tratamiento oportunos y continuos para manejar la enfermedad de Hashimoto de manera efectiva y preservar la salud a largo plazo.

Consideraciones en el Embarazo

El manejo de la enfermedad de Hashimoto durante el embarazo requiere una atención especial y un monitoreo cuidadoso. Los niveles de hormonas tiroideas adecuados son esenciales para el desarrollo normal del cerebro y el sistema nervioso del bebé. Si una mujer embarazada con Hashimoto no recibe un tratamiento adecuado para su hipotiroidismo, puede haber riesgos aumentados de complicaciones como preeclampsia, parto prematuro y problemas en el desarrollo cognitivo del niño.

Como se mencionó anteriormente, el equilibrio del yodo es particularmente importante. La mujer embarazada debe asegurarse de obtener suficiente yodo, ya que el bebé depende de su ingesta para el desarrollo de su propia glándula tiroides. Sin embargo, el exceso de yodo también puede ser perjudicial. Por lo tanto, la dosis de levotiroxina a menudo necesita ser ajustada durante el embarazo, y los niveles de TSH deben ser monitoreados de cerca para asegurar que se mantengan dentro de un rango óptimo. Es fundamental que la mujer embarazada con Hashimoto trabaje en estrecha colaboración con su endocrinólogo y obstetra para asegurar un embarazo saludable y el bienestar tanto de ella como de su bebé.

Participación en Estudios Clínicos

El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK) de Estados Unidos, una parte de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), lleva a cabo y apoya activamente ensayos clínicos para diversas enfermedades y afecciones, incluidas las enfermedades endocrinas como la de Hashimoto. Estos ensayos clínicos son investigaciones médicas que buscan nuevas y mejores formas de prevenir, detectar o tratar enfermedades, así como mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.

La participación en estudios clínicos es voluntaria y crucial para el avance del conocimiento médico. Cuando una persona decide participar en un estudio clínico, está contribuyendo directamente a la comprensión de la enfermedad de Hashimoto y ayudando a los médicos e investigadores a desarrollar tratamientos más efectivos y a mejorar la atención médica futura. Si bien el NIDDK patrocina muchos de estos estudios, también se pueden encontrar ensayos clínicos patrocinados por la industria, universidades e individuos. Es importante recordar que, antes de participar en cualquier estudio clínico, siempre se debe consultar con el proveedor de atención médica para asegurarse de que sea una opción segura y adecuada para la situación individual.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Qué es la enfermedad de Hashimoto?

Es un trastorno autoinmune donde el sistema inmunitario ataca la glándula tiroides, lo que generalmente lleva a una tiroides hipoactiva (hipotiroidismo).

¿Quién tiene más probabilidades de desarrollar Hashimoto?

Es de 4 a 8 veces más común en mujeres que en hombres, especialmente entre los 30 y 50 años. También es más probable si hay antecedentes familiares de la enfermedad o si se tienen otros trastornos autoinmunes.

¿Cuáles son los síntomas más comunes de Hashimoto?

Al principio, puede no haber síntomas. A medida que progresa, los síntomas comunes del hipotiroidismo incluyen fatiga, aumento de peso, estreñimiento, piel seca, caída del cabello, sensibilidad al frío y dolores musculares. El bocio (tiroides agrandada) también es un síntoma común.

¿Cómo se diagnostica la enfermedad de Hashimoto?

Se diagnostica mediante la revisión de la historia clínica y un examen físico, junto con análisis de sangre para medir la TSH, la T4 y los anticuerpos antitiroideos. En algunos casos, se puede realizar una ecografía de la tiroides.

¿La enfermedad de Hashimoto tiene cura?

No, la enfermedad de Hashimoto no tiene cura. Sin embargo, el hipotiroidismo resultante se puede controlar eficazmente con medicación de reemplazo hormonal de por vida.

¿Cuál es el tratamiento principal para Hashimoto?

El tratamiento principal para el hipotiroidismo causado por Hashimoto es la levotiroxina, una hormona tiroidea sintética que reemplaza la hormona que la tiroides ya no produce en cantidad suficiente.

¿La dieta afecta la enfermedad de Hashimoto?

Sí, las personas con Hashimoto pueden ser sensibles al yodo. Consumir grandes cantidades de yodo (en alimentos como algas o suplementos) puede empeorar el hipotiroidismo. Es importante consultar al médico sobre la ingesta de yodo y otros suplementos.

¿Es peligrosa la enfermedad de Hashimoto si no se trata?

Si el hipotiroidismo resultante no se trata, puede llevar a problemas de salud graves como enfermedades cardíacas, mixedema, problemas de salud mental, neuropatía periférica e infertilidad, además de complicaciones durante el embarazo.

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