19/03/2023
El Periodo Sengoku (Sengoku Jidai), que se traduce literalmente como «período de los estados combatientes», fue una etapa prolongada y tumultuosa de guerra civil en Japón. Iniciándose a finales del periodo Muromachi en 1477, tras la conclusión de la devastadora Guerra de Onin, y extendiéndose hasta 1615, ya en el Periodo Edo, esta época se caracterizó por las incesantes luchas entre los poderosos daimyos por hacerse con el dominio y el control absoluto de Japón. Fue un tiempo de profunda transformación social, militar y política, donde la lealtad era tan volátil como las alianzas, y la innovación militar se convirtió en la clave para la supervivencia.

- Los Ashigaru: Pies Ligeros en el Campo de Batalla
- Los Samuráis: La Élite Guerrera
- Tipos de Samuráis en Combate
- Tácticas de Combate y Formaciones
- Costumbres y Rituales Samurái
- Fortificaciones: De Fuertes a Castillos
- Armaduras y Yelmos del Periodo Sengoku
- Armamento Adicional
- Los Ninjas: Maestros de lo No Ortodoxo
- Preguntas Frecuentes sobre el Periodo Sengoku
- ¿Qué fue el Periodo Sengoku?
- ¿Quiénes eran los ashigaru?
- ¿Cómo se diferenciaban los samuráis de los ashigaru?
- ¿Qué importancia tuvieron las armas de fuego en el Sengoku?
- ¿Cómo se organizaban los ejércitos durante este periodo?
- ¿Cuál era la función de los ninjas?
- ¿Quién construyó las primeras torres tenshu kaku?
Los Ashigaru: Pies Ligeros en el Campo de Batalla
La Guerra de Onin marcó un antes y un después en la composición de los ejércitos japoneses al introducir a los ashigaru o “pies ligeros” como una de sus bases fundamentales. Estos soldados, de clase baja y a menudo sin protección, fueron responsables de sucesos terribles, como la devastación de Kioto. A pesar de su origen humilde, se convirtieron en una fuerza indispensable. Inicialmente, su equipamiento era rudimentario; aunque a veces llevaban armadura, la mayoría de las veces luchaban desprotegidos. Sus armas principales eran el arco largo o yumi y la naginata, y combatían organizados en guerrillas.
Muchos generales samurái se negaban a comandar directamente a los ashigaru debido a su origen, lo que llevó a la creación de una nueva categoría: los taisho ashigaru o “generales de ashigaru”, quienes se encargaban exclusivamente de liderar a estas facciones. Su labor no solo era militar, sino también disciplinaria, transformando a hombres vulgares e incultos en auténticos guerreros. Figuras históricas como Oda Nobunaga valoraron la inclusión de fuerzas ashigaru, e incluso Toyotomi Hideyoshi, en sus orígenes, fue uno de ellos.
La estructura de mando de los ashigaru era la siguiente: el rango más alto era el de kashira o capitán, que comandaba una unidad gumi (compañía) de 150 a 200 hombres. Por debajo, se encontraban los ko goshira o tenientes, al mando de unidades homogéneas de arqueros o lanceros (de 30 a 50 hombres). Los que dirigían arcabuceros eran conocidos como teppo ko gashira. La unidad más pequeña era la tai, equivalente a una escuadra o pelotón.
La Evolución del Armamento Ashigaru
Con el tiempo, los ashigaru con naginata fueron desapareciendo, siendo reemplazados por aquellos armados con yari o lanzas rectas. Estas lanzas aumentaron progresivamente su longitud, alcanzando hasta 5,6 metros en 1530 y siendo conocidas como nagae-yari, similares a las picas europeas. Se utilizaban principalmente para contrarrestar las cargas de caballería.
La llegada de los arcabuces en 1543, introducidos por comerciantes portugueses en la isla de Tanegashima, revolucionó el ejército. A partir de 1549, estas armas de fuego, conocidas como “tanegashimas”, se copiaron y se integraron en las filas ashigaru, dividiéndolos en tres tipos: con yari, con yumi (arco) y con tanegashima (arcabuz). A menudo, los arqueros y arcabuceros formaban unidades conjuntas para ataques a larga distancia.
Una ventaja clave de los arcabuceros era que, a diferencia de los arqueros que requerían práctica constante, solo necesitaban instrucción y disciplina básicas. Sin embargo, su uso conllevaba riesgos; la mecha debía permanecer encendida y separada de la cazoleta hasta la orden de disparo. La munición era otro desafío, ya que el nitrato sódico, un componente esencial para la pólvora, debía ser importado.
El proceso de disparo de un arcabuz era laborioso y requería una secuencia precisa: colocación en línea con una rodilla en el suelo, encendido lento de la mecha con yesca, inserción de la mecha en el orificio de la culata, carga de pólvora y bala en el cañón con una baqueta, llenado de la cazoleta, inserción de la mecha encendida y, finalmente, el disparo al apretar el gatillo. Los arcabuceros solían desplegarse en tres filas: una disparando, otra cargando y la tercera preparándose.
Además de los arcabuces, los ashigaru manejaban cañones (aunque escasos) y horoku, bombas incendiarias y explosivas de barro cocido. También había ashigaru portaestandartes y tamborileros.
Reclutamiento y Estructura
El reclutamiento variaba según el clan. Existían ashigaru permanentes que servían en los castillos junto a los samuráis, un grupo de soldados nombrados que se incorporaban en unidades de respuesta rápida, y, en caso de necesidad extrema, todos los hombres entre 15 y 70 años podían ser llamados a filas.
Los Samuráis: La Élite Guerrera
Hasta mediados del siglo XVI, los ejércitos samurái se disolvían tras cada campaña, con la mayoría de los soldados regresando a sus labores agrícolas. Sin embargo, el Periodo Sengoku impulsó a los daimyos con recursos a mantener ejércitos estables y buscar una mayor especialización, incluyendo la infantería. Este cambio fue impulsado por el fenómeno del gekokujo (los de abajo derrocan a los de arriba), donde la habilidad superaba al linaje, y los vasallos exigían más tierras o se rebelaban contra señores incompetentes. Clanes como los Takeda y Uesugi fueron ejemplos notorios de este movimiento.
Jerarquía y Obligaciones
La estructura jerárquica samurái dependía del nacimiento, el vasallaje vitalicio y factores sociales/militares. En la cima estaban los daimyos y sus parientes, seguidos por vasallos vitalicios y luego por vasallos que se unían al servicio o eran forzados tras la derrota de sus antiguos señores. Ieyasu estableció dos tipos principales de daimyos: los fudai (leales antes de Sekigahara, con tierras ricas cerca de la capital) y los tozama (que se unieron tras la derrota en Sekigahara, con tierras más alejadas y pobres). Esta jerarquía era respetada, incluso en el saludo, donde la riqueza en koku (cantidad de arroz para un año) determinaba quién se inclinaba.
Se esperaba que cada samurái estuviera listo para la batalla con sus armas, armadura y caballo, y que proporcionara tropas a su señor según la riqueza de su feudo. Esto implicaba que los samuráis reclutaban a otros samuráis o jornaleros para convertirlos en ashigaru. Por ejemplo, el clan Shimazu en 1578 requería que el titular de 1 cho (aprox. 0,8 ha de arroz) aportara dos hombres (maestro y seguidor) y una armadura con arroz para 30 días. Los wakato o sirvientes desarmados, realizaban funciones de porteadores y logística.
A continuación, una tabla comparativa de las contribuciones de tropas por koku según diferentes clanes:
| Clan | Koku | Banderas | Samuráis Montados | Arcabuceros | Arqueros | Lanceros | Trabajadores |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Kaga | 10,000 | 7 | 20 | 25 | 50 | 50 | Indeterminado |
| Kaga | 500 | - | - | 1 | - | 3 | - |
| Mori | 10,000 | - | - | 50 | 25 | 50 | - |
| Mori | 500 | - | - | 2 | 1 | 2 | - |
El clan Hojo, por otro lado, reclutaba a todos los varones entre 16 y 70 años bajo pena de muerte, lo cual afectaba gravemente su economía.
Tipos de Samuráis en Combate
Jinetes Samuráis
Durante el Sengoku, la lanza (yari) superó al arco como arma predilecta de la caballería samurái. Aunque los arqueros a caballo eran hábiles, la lanza ofrecía mayor versatilidad en el combate cuerpo a cuerpo y era efectiva para romper defensas enemigas mediante cargas poderosas. Las espadas, aunque letales, carecían del alcance de arcos y lanzas. Los jinetes arqueros se usaban en emboscadas y ataques a distancia, empleando tácticas como la grulla voladora (formación circular de hostigamiento).
La caballería con lanza se impuso gradualmente, concentrando su poder en las puntas de sus largas lanzas para penetrar líneas enemigas y sembrar el pánico. Su alta moral los impulsaba a combatir sin huir, y su formación favorita era la cuña. Llevaban sashimono (banderas) con los colores y el emblema del clan.
Las guardias de élite, como los horo (con bolsas distintivas en la espalda) y la Oban (Gran Guardia), protegían a los jefes de clan y shogunes. Tácticas de caballería incluían Norikomi (ataques reducidos para desorganizar), Norikiri (ataques de 5-10 jinetes para crear confusión en líneas rotas) y Norikuzushi (ataques simultáneos de jinetes e infantes contra arqueros/arcabuceros).
Samuráis a Pie
Los samuráis a pie, a menudo más pobres al no poder permitirse un caballo, llevaban armaduras completas y estaban especializados en diferentes armas. La katana era su arma principal en el cuerpo a cuerpo, usada para cortar y desviar golpes sin necesidad de escudos. Los samurái con yari usaban la mochi-yari (lanza de 2,5 metros) para pinchar y cortar, siendo efectivos contra cargas de caballería y en combate cuerpo a cuerpo.
Los samuráis con arcabuz de llave de mecha disparaban salvas para desorientar al enemigo y eran más precisos que los ashigaru, siendo a menudo usados como francotiradores para eliminar jefes enemigos. Los mejores tiradores ashigaru podían incluso obtener el título de samurái. Otros samuráis empleaban la nodachi, una espada pesada y muy larga, ideal para campo abierto y cargas mortales contra infantería o caballería, aunque impráctica en espacios cerrados.
Tácticas de Combate y Formaciones
La introducción de armas de fuego transformó drásticamente las tácticas de combate en el Periodo Sengoku. Las formaciones militares adoptaron nombres poéticos, reflejando su propósito y diseño:
- Ganko (pájaros en vuelo): Formación flexible y defensiva, con arcabuces cubriendo frente y retaguardia, adaptable a los movimientos del enemigo.
- Hoshi (punta de flecha): Ofensiva, con arcabuceros ashigaru en vanguardia y samuráis en punta de flecha, utilizada por los Takeda y Shimazu Yoshihiro para romper cercos.
- Saku (cerrojo): Considerada la mejor defensa contra la formación Hoshi, con dos hileras de arcabuceros y dos de arqueros listos para el ataque.
- Kakuyoku (alas de grulla): Defensiva, diseñada para rodear al enemigo, absorbiendo su avance con la vanguardia y envolviéndolo con las alas.
- Koyaki (yugo): Para neutralizar ataques de Kakuyoku y Hoshi, la vanguardia absorbía el primer ataque, dando tiempo a la fuerza principal para reaccionar.
- Gyorin (escamas de pescado): Usada contra ejércitos superiores en número, con un centro fuerte y unidades superpuestas para proteger los flancos, buscando incitar al enemigo a atacar.
- Engetsu (media luna): Defensiva para una retirada ordenada al castillo o para presentar la última batalla, con tropas formadas asimétricamente alrededor del general.
- Kuruma gakari (rueda giratoria): Unidades atacaban un punto, se retiraban al cansarse y eran relevadas por unidades frescas, creando un efecto de rotación continua.
Costumbres y Rituales Samurái
La vida de un samurái comenzaba en la infancia, dedicada a la práctica de artes marciales: espada, arco, lanza y, posteriormente, armas de fuego. Se esperaba que dominaran la equitación, la natación y el buceo.
Antes de la batalla, participaban en una comida de despedida con castañas secas, algas y orejas de mar, y sake. Las supersticiones eran cruciales; se evitaban relaciones sexuales la noche anterior y el contacto con mujeres embarazadas o con flujo menstrual. Sacerdotes acompañaban al ejército para interpretar augurios y convertirlos en favorables.
La preparación para el combate era un ritual meticuloso. Un jefe samurái se bañaba y perfumaba, luego se vestía y se ponía su armadura, un proceso laborioso que culminaba con la máscara y el kabuto (yelmo). Antes de colocarse el yelmo, se alisaba el cabello y se ponía un pañuelo blanco (simbolizando la predisposición a morir). Se quemaba incienso dentro del yelmo para que el cabello oliera bien, incluso después de ser decapitado, mostrando la importancia del cabello y el estatus.
En combate, los jefes lideraban desde sus caballos, identificados por los sashimono (banderas) atados a sus armaduras. Los oficiales usaban abanicos de guerra o bastones de mando para dirigir. El general observaba la batalla desde un maku (puesto de mando) protegido por su guardia personal o hatamoto, con su estandarte y tambores. El término bakufu, que significaba “gobierno desde el maku”, se usaba para referirse al shogunato.
En medio de la contienda, algunos samuráis buscaban cortar la cabeza de un rival digno, un acto de gran honor y respeto militar. Después de la batalla, se realizaba la ceremonia del té y el kubi-jikken o “revista de cabezas”, una tradición del siglo X. Las cabezas cortadas de enemigos importantes eran lavadas, peinadas y se les ennegrecían los dientes (ohaguro) para quitarles simbólicamente su distinción, antes de ser expuestas cuidadosamente. En las invasiones de Hideyoshi a Corea, debido a la logística, solo se enviaban las narices saladas en barriles, que hoy se conocen erróneamente como Mimizuka o “túmulo de orejas”.
Tras el combate, los samuráis rendían respeto a los dioses con donativos de armas o construyendo templos, agradeciendo la victoria. Sin embargo, muchas batallas se ganaban con ataques sorpresa, incursiones nocturnas, incendios o asesinando generales enemigos con ninjas.
Durante la guerra, la dieta consistía en dos comidas diarias de arroz, pescado y verduras secas, ciruelas en vinagre y algas. El arroz se transportaba crudo y se cocinaba en un casco de hierro improvisado.
Fortificaciones: De Fuertes a Castillos
El Periodo Sengoku fue testigo de una revolución en la fortificación militar. Se estima que antes de esta época existían unos 40.000 fuertes, en su mayoría estructuras improvisadas conocidas como yamajiro o fuertes de montaña. Su principal ventaja era su ubicación geográfica, y se erigían rápidamente en uno o dos días. Sus defensas incluían horis (fosos secos), doruis (murallas de barro), sakus (empalizadas de madera) y yaguras (torres de vigía), que eran cruciales para la observación del terreno. Todas estas instalaciones se distribuían entre el honjou (fuerte principal) y los shijou (fuertes adyacentes).
La forma más común de destruir estos fuertes era mediante incendios provocados, lo que a menudo afectaba también a los pueblos y campos vecinos.
Con el tiempo, los señores feudales experimentaron con cimientos de piedra, dando origen a los castillos. Su construcción requería miles de trabajadores y seguía pautas geométricas precisas. Eran estructuras defensivas robustas, con cimientos resistentes a terremotos, construidos sin mortero y con piedras pulidas formando una superficie cóncava (musha-gaeshi) para dificultar la escalada. Las murallas se remataban con tejas y hazamas (aspilleras) para disparar flechas o balas. Las grandes puertas de madera estaban reforzadas con placas y pinchos de hierro.

Los primeros en desarrollar la construcción de los tenshu kaku o torres del homenaje, fueron los arquitectos de Ano, en la provincia de Omi, quienes ya tenían experiencia en la construcción de bases de piedra para pagodas y santuarios. El castillo de Azuchi, construido por Oda Nobunaga, con su Tenshu de seis pisos, sirvió de modelo para castillos posteriores.
Más tarde surgieron los castillos de planicie, llamados hirashiro, que se basaban en la construcción de fosos rellenos de agua (mizuhori) o secos (karabori). El castillo de Osaka fue el primero de este tipo.
A pesar de su fortaleza, los castillos de piedra tenían debilidades: su estructura seguía siendo mayoritariamente de madera, haciéndolos vulnerables al fuego, y dependían de pozos para el suministro de agua, lo que limitaba su resistencia en asedios prolongados.
En 1615, el shogunato Tokugawa implementó la política ikkoku ichijo (una provincia, un castillo), lo que llevó a la destrucción o desmantelamiento de muchos castillos, y los restantes se convirtieron en sedes administrativas locales.
Armaduras y Yelmos del Periodo Sengoku
Armaduras
Aunque se siguieron fabricando armaduras tradicionales, alrededor de 1550 apareció un nuevo tipo que se popularizó rápidamente: la okegawa-do o armadura de láminas remachadas, conocida como “armadura de tubo” por la forma de su coraza. Existían dos variantes: tatehagi (vertical) y yokohama (horizontal), siendo esta última la más común.
Inicialmente, la okegawa-do era la armadura de vasallos y ashigaru, pero su popularidad creció entre los samuráis debido a su bajo costo, fácil mantenimiento, comodidad y fiabilidad. Las de baja calidad eran llamadas okashi-do.
El contacto con los europeos dio origen a la namban-do o “armadura de los bárbaros del sur”. Los armeros japoneses copiaron las armaduras de placas europeas a partir de 1560, adaptándolas al gusto japonés. Aunque su calidad variaba, se asociaban con samuráis de alto rango. Estas armaduras de dos partes (peto y espaldar de una sola placa de acero) se equipaban con kusazuri (faldas), watami (correas de hombro) y kote (hombreras) japonesas, y se lacaban en marrón rojizo.
Yelmos (Kabuto)
El casco típico de los ashigaru era el jingasa, hecho de hierro o cuero, con forma cónica (basado en los sombreros de agricultores) y a menudo usado para cocinar.
Los kabuto de los samuráis evolucionaron de diversas maneras. Tras las campañas en Corea, algunos adoptaron formas coreanas. Los oficiales de alto rango usaban suji-bachi kabutos, con un número creciente de placas (hasta 120). Otro popular fue el zunari (casco con forma de cabeza), que supuestamente inspiró el de Star Wars. También existían los kabutos tipo eboshi con cimeras (tatetomo) de papel maché lacado, en cuatro tipos (maedate, wakidate, kashiradate, ushirodate), a veces con figuras de animales.
Con la namban-do, aparecieron los namban-kabuto, yelmos occidentales importados o copias locales adaptadas, a menudo inspirados en los morriones españoles (momonari kabuto).
Armamento Adicional
Además de la katana, los samuráis del siglo XVI adoptaron la wakizashi, una espada más corta (30-50 cm) ideal para espacios reducidos, que junto a la katana formaba el daisho.
Los arcabuces eran el arma de fuego por excelencia, con variantes importadas de Portugal, las tanegashimas (más cortas y fabricadas en Japón), y los ozutsu (de gran calibre, considerados casi cañones de mano).
La infantería reemplazó las naginatas por las yari o lanzas rectas. Las mochi yari (lanza de mano de 2,5 metros) se usaban tanto por ashigaru como por samuráis para pinchar y cortar. La nagae yari (lanza larga de 5-6 metros) fue empleada por los ashigaru de Oda Nobunaga en formaciones, similar a las picas europeas, para contrarrestar la caballería Takeda.
Los Ninjas: Maestros de lo No Ortodoxo
Los ninjas o shinobi eran mercenarios especializados en formas no ortodoxas de guerra: asesinato, espionaje, sabotaje, reconocimiento y guerra de guerrillas. Su objetivo era desestabilizar al enemigo, obtener información vital o lograr ventajas decisivas.
A diferencia de los samuráis, los ninjas seguían el código ninjutsu, que valoraba el cumplimiento de la misión por cualquier medio necesario, incluyendo ataques furtivos, veneno, seducción y espionaje, acciones consideradas deshonrosas para los samuráis. La mayoría de los ninjas no eran de la nobleza, sino campesinos y agricultores que aprendieron a luchar para su autopreservación. Las mujeres, o kunoichis, también servían, infiltrándose disfrazadas de bailarinas o sirvientas, utilizando su belleza y seducción como armas, además de entrenamiento en artes marciales y armas discretas como horquillas o cerbatanas venenosas. Chiyome Mochizuki, de la familia Koga, es una kunoichi jonin conocida por entrenar a niñas huérfanas como espías.
Los daimyos utilizaban y temían a los ninjas, pero la clase samurái los despreciaba por no seguir un código de conducta y pertenecer a una clase social baja. Para sus misiones, los ninjas usaban una amplia gama de armas y artefactos, y eran expertos en venenos y explosivos. Eran maestros del disfraz, adaptándose a la situación para pasar desapercibidos, a diferencia de la vestimenta negra que se les atribuye hoy.
Las primeras referencias al ninjutsu datan del Periodo Kamakura, con 25 escuelas en Iga y Koga, además de la antigua Yoshitsune-ryu (centrada en pelea directa) y la Kusunoki-ryu (espionaje, fundada por Kusunoki Masashige). El Periodo Sengoku fue la época dorada de los ninjas, con daimyos como Takeda Shingen y Uesugi Kenshin recurriendo a sus servicios como kanchos (espías), teisatsus (exploradores), kishos (atacantes sorpresa) o korans (agitadores).
Cuando eran contratados como mercenarios, los ninjas profesionales, especialmente los de Iga y Koga, eran tratados con respeto. Las técnicas se transmitían de generación en generación. Tras la casi total paz de Japón, los ninjas pasaron a ser en gran medida la policía de Edo (actual Tokio). El shogunato Tokugawa incluso reguló su uso en 1649, permitiendo solo a daimyos con ingresos superiores a 10.000 koku tener shinobis en sus ejércitos.
La estructura de las organizaciones shinobi constaba de tres rangos:
- Jonins: Líderes que contactaban y cerraban tratos.
- Chunins: Oficiales que asistían a los jonins.
- Ganins: Agentes que ejecutaban las tareas, con subclases especializadas (saisakus, yuteis, iapas, mitsumonos, suppas, nosikarus, kusas, kamari, omitshus, rappas, duneki, homens, negorushus, hayagumis).
Se cree que el origen de los shinobis se remonta a China, con monjes yamabushi que trajeron sus conocimientos de combate a los valles de Iga y Koga. Artistas ambulantes (kogutsu) como el clan Hattori, también formaron un núcleo importante, usando sus habilidades para el disfraz y el espionaje. Los homuso, frailes zen itinerantes, también eran un disfraz común.
El entrenamiento ninja era riguroso, incluyendo acondicionamiento físico para escalar muros, dominio de artes marciales (con y sin armas), uso y preparación de explosivos y venenos, supervivencia, y habilidades para escribir y enviar mensajes. También debían conocer los roles, modales y dialectos de las profesiones que disfrazaban para ser convincentes.
Preguntas Frecuentes sobre el Periodo Sengoku
¿Qué fue el Periodo Sengoku?
El Periodo Sengoku (1477-1615) fue una larga etapa de guerra civil en Japón, caracterizada por las luchas de poder entre los daimyos (señores feudales) por el control del país.
¿Quiénes eran los ashigaru?
Los ashigaru, o “pies ligeros”, eran soldados de clase baja que formaban una parte fundamental del ejército japonés durante el Periodo Sengoku. A menudo iban sin armadura y utilizaban lanzas (yari) y arcabuces (tanegashimas).
¿Cómo se diferenciaban los samuráis de los ashigaru?
Los samuráis eran la élite guerrera, a menudo de mayor rango social, que mantenían un código de honor estricto (bushido) y estaban mejor equipados. Los ashigaru eran soldados de infantería de clase baja, menos protegidos y con un código de conducta menos rígido.
¿Qué importancia tuvieron las armas de fuego en el Sengoku?
La introducción de los arcabuces por los portugueses en 1543 revolucionó las tácticas de combate, cambiando las formaciones militares y dando lugar a nuevas especializaciones dentro de los ejércitos, como los arcabuceros ashigaru y samuráis.
¿Cómo se organizaban los ejércitos durante este periodo?
Los ejércitos evolucionaron de fuerzas temporales a ejércitos estables mantenidos por los daimyos. Se estructuraban con samuráis (a caballo o a pie) y ashigaru, con rangos definidos como kashira y ko goshira. También empleaban diversas formaciones tácticas como Ganko, Hoshi o Kuruma gakari.
¿Cuál era la función de los ninjas?
Los ninjas o shinobi eran mercenarios especializados en espionaje, sabotaje, asesinato y guerra de guerrillas, utilizando métodos no ortodoxos para desestabilizar al enemigo y obtener información vital. Eran temidos y utilizados por los daimyos, aunque despreciados por los samuráis.
¿Quién construyó las primeras torres tenshu kaku?
Las primeras tenshu kaku, o torres del homenaje, fueron desarrolladas por los arquitectos de Ano, en la provincia de Omi. Su experiencia previa en la construcción de bases de piedra para pagodas y santuarios les permitió innovar en la edificación de estas imponentes estructuras dentro de los castillos japoneses.
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