¿Por qué Maki y Juan Soler se separaron?

El Fin de un Amor: Maki y Juan Soler, ¿Qué Sucedió?

29/10/2025

Valoración: 4 (2132 votos)

La vida de las celebridades, a menudo, parece un cuento de hadas donde el “felices para siempre” es la norma. Sin embargo, detrás del brillo de los reflectores, se esconden historias tan complejas y humanas como las de cualquiera. Este es el caso de la reconocida actriz y presentadora argentina Magdalena Moguilevsky Hojean, mejor conocida como Maki Soler, y el carismático actor Juan Soler. Durante años, fueron percibidos como una de las parejas más estables y queridas del medio artístico mexicano, un ejemplo de amor y dedicación familiar. Su matrimonio, que comenzó en 2003, parecía inquebrantable, pero en 2018, la noticia de su separación sacudió a sus seguidores. ¿Qué fue lo que realmente pasó entre Maki y Juan Soler? La respuesta es un entramado de crecimiento personal, prioridades cambiantes y la inevitable erosión que el tiempo y la rutina pueden ejercer sobre las relaciones más sólidas.

¿Qué pasó con Maki Moguilevsky y Juan Soler?
Juan Soler y Maki Moguilevsky se casaron en una ceremonia en Acapulco, Guerrero, en el 2003. En el 2018 anunciaron su separación, aunque la ex pareja quedó en buenos términos. SEGUIR LEYENDO:

Índice de Contenido

Un Romance Forjado en la Televisión: De la Ficción a la Realidad

La historia de amor entre Maki y Juan Soler comenzó en los pasillos de Televisa, el epicentro de la televisión mexicana, a principios del nuevo milenio. Ambos actores, con carreras en ascenso, cruzaron sus caminos mientras trabajaban en diferentes producciones. Maki, quien había llegado a México desde su natal Buenos Aires, ya se había hecho un nombre con su debut en la telenovela juvenil DKDA: Sueños de juventud en el año 2000, y era especialmente recordada por su papel de Tania, la antagonista principal en El juego de la vida. Juan Soler, por su parte, ya era una figura consolidada en el melodrama. Fue en este ambiente de sets y guiones donde la chispa surgió.

Tras un año de conocerse y cultivar su relación, Juan y Maki decidieron dar el gran paso. El 20 de diciembre de 2003, unieron sus vidas en una íntima y privada ceremonia celebrada en Acapulco, Guerrero. De este matrimonio nacieron sus dos hijas, Mía, en 2004, y Azul, en 2007, quienes se convirtieron en el centro de su universo. La llegada de sus hijas marcó un punto de inflexión significativo, especialmente para Maki, quien tomó la decisión de pausar su prometedora carrera artística para dedicarse de lleno a la maternidad. En una entrevista con la revista “Quién” en 2010, Maki reflexionó sobre esta elección, afirmando: “Llevo ocho años sin trabajar. Yo lo decidí. Se juntaron varios factores, como el hecho de darnos cuenta que realmente no necesitábamos más de lo que teníamos para vivir. Uno puede ser ambicioso, pero nosotros somos muy tranquilos en ese aspecto. Y si hay la opción de disfrutar a los hijos, debemos hacerlo”. Esta declaración no solo revelaba su compromiso con la crianza de sus hijas, sino también una filosofía de vida que priorizaba el bienestar familiar por encima de las ambiciones profesionales.

Aunque su retiro fue casi total, Maki tuvo algunas participaciones esporádicas, como en la serie Amor mío en 2006. Sin embargo, fue en 2013 cuando regresó de manera más contundente a las telenovelas con Santa diabla de Telemundo, demostrando que su talento seguía intacto. A pesar de estos regresos puntuales, su enfoque principal siguió siendo el hogar y sus hijas, una dedicación que, paradójicamente, más tarde se convertiría en uno de los factores clave en el quiebre de su matrimonio.

El Quiebre: Una Crisis de Identidad y la Rutina

Lo que parecía un matrimonio idílico comenzó a mostrar grietas con el paso del tiempo. A finales de 2018, la noticia de la separación de Juan Soler y Maki Moguilevsky se hizo pública, dejando a muchos sorprendidos. Si bien la distancia física, debido a compromisos laborales, fue una de las razones iniciales mencionadas en su momento, las verdaderas causas eran mucho más profundas y personales. Maki Soler, en una emotiva confesión durante una emisión del programa Netas Divinas, reveló la crisis de identidad que vivió a sus 40 y 42 años como el detonante de su divorcio.

La actriz explicó que, a pesar de haberse casado a los 28 y tener a sus hijas a los 30, sintió que le “faltaba vivir”. Esta sensación de vacío y la necesidad de redescubrirse la llevaron a cuestionar la vida que había construido. “Yo, por ejemplo, me casé a los 28, tuve a mis hijas a los 30 y a los 40 tuve una híper crisis de identidad, de sentirme que faltaba vivir. Me divorcié, o sea, porque estuve con esa crisis que me entró a los 42”, señaló Maki. Se había convertido en una “ama de casa espectacular”, una “madre abnegada y esposa devota”, inmersa en una rutina que, aunque dedicada a su familia, la hizo sentir estancada y desconectada de su propia esencia. El hecho de que sus amigas no vivieran una realidad similar a la de una actriz retirada y ama de casa, acentuó su sentimiento de aislamiento. “Siempre fui un poco fresa, siempre tuve una dualidad entre esa cosa de ser artista, de que en realidad tengo amigas en el medio, pero todas mis amigas no se dedicaban a esto, y sobre todo las de México”, recordó Maki, subrayando la singularidad de su situación.

¿Qué pasó con Maki y Juan Soler?
El 20 de diciembre de 2003, contrajo matrimonio con el también actor argentino Juan Soler, en una ceremonia privada en Acapulco, México. Tras dar a luz a sus hijas Mía y Azul abandonó su carrera artística para dedicarse a la maternidad. Sobre su retiro después de contraer matrimonio Maki comentó en la revista "Quién" de 2010 lo siguiente:

Juan Soler, por su parte, también ha ofrecido su perspectiva sobre los factores que contribuyeron al desgaste de la relación. En una profunda reflexión, el actor admitió que la excesiva dedicación a la maternidad y paternidad de sus hijas, si bien fue una prioridad compartida y hermosa, terminó por relegar la relación de pareja a un segundo plano. “Nos dedicamos muchísimo a nuestras hijas. La mamá de mis hijas fue una mamá muy presente, una gran mamá. Por mi lado también fui muy involucrado, muy cercano, de llevarlas a la escuela y tomarme todo un año sabático cuando nacieron… Y vas dejando de lado a la pareja. Dejas de comunicarte, de estar cerca sin darte cuenta”, explicó Juan. Esta falta de comunicación y la progresiva distancia entre ellos, a pesar de estar físicamente juntos, fue un factor crucial en la ruptura. Si pudiera regresar al pasado, Juan Soler cambiaría el inicio de su relación para establecer un diálogo más abierto sobre los posibles daños futuros y la importancia de mantener un espacio para la pareja, incluso sugiriendo la idea de un día a la semana para “festejar la vida, el amor, la relación” entre papá y mamá, lejos de las responsabilidades parentales.

El Largo Camino al Divorcio Legal: Cuatro Años de Espera

A pesar de que Juan Soler y Maki anunciaron su separación en noviembre de 2018, la firma legal de su divorcio tardó varios años en concretarse. Esta prolongación del proceso, que se extendió por al menos cuatro años, generó interrogantes entre el público. Maki Soler, en una entrevista para Hola TV, reveló la razón detrás de esta demora: la simple “falta de interés de ambos” por finiquitar los documentos legales. “Juan y yo teníamos firmado el divorcio. Lo logramos hace poquito, el convenio”, explicó. La actriz describió esta actitud como una tendencia a “postergar” las cosas importantes, a pensar “no importa luego firmo, luego me divorcio, luego veo lo del convenio, luego veo como queda, qué me deja él, qué me quedo yo”.

Esta postergación, sin embargo, tuvo un impacto significativo en la vida personal de Maki. A pesar de que Juan Soler sí rehízo su vida sentimental en algún momento, Maki confesó que ella no se sentía con la libertad de hacerlo, precisamente por no haber cerrado legalmente ese capítulo. “Eso energéticamente, si llega alguien a tu vida, es como que no… Aunque él tuvo pareja y todo, yo no me sentía como con la libertad de (tenerla), como no había firmado, como no había arreglado las cosas con él, siempre era como que: no quiero que se enoje, igual y si tengo novio, no le digo a nadie. Eso, en cierta forma, es un freno que fue muy importante (en el proceso)”, admitió la villana de telenovelas. Esta revelación subraya cómo los procesos legales, aunque parezcan meros formalismos, pueden afectar profundamente el bienestar emocional y la capacidad de las personas para avanzar en sus vidas.

Finalmente, el capítulo legal de su historia de amor, que duró más de 15 años, se cerró, aunque Maki lo describió como “un cierre de capítulo muy doloroso y triste”. A pesar del dolor, la ex pareja ha logrado mantener una relación cordial, priorizando el bienestar de sus hijas y demostrando una madurez encomiable en la gestión de su separación.

La Vida Después del Matrimonio: Entre la Independencia y la Vulnerabilidad

La adaptación a la vida de soltera después de 15 años de matrimonio ha sido un proceso complejo para Maki Soler. Ella misma ha expresado los desafíos que implica salir de una zona de confort tan arraigada. “Estuve muchos años casada en una zona de confort, entonces, ahora sientes como que te perrean o que todos se te quieren aventar, entonces no sabes quién te va a valorar por lo que tú eres, sí es una situación muy rara”, se sinceró la actriz en Netas Divinas. Esta nueva etapa ha revelado en ella una vulnerabilidad que no esperaba, a pesar de su independencia y fortaleza.

¿Qué pasó con Maki y la mexicana y el Güero?
Como que siempre vas postergando ”, agregó la originaria de Argentina. Maki reconoció que esta decisión no solo alargó el proceso de divorcio sino también provocó que no se sintiera con libertad de rehacer su vida, pese a que el galán de ‘Locura de amor’ y ‘La Mexicana y El Güero’ sí tuvo una relación años después.

Maki confesó que aún no se acostumbra a no tener una pareja y que, sorprendentemente para muchos, se siente “desprotegida” sin Juan a su lado. “No me siento normal no estando casada. Yo me siento desprotegida, sí, la verdad, por ahí está mal que yo lo diga, pero llego a un restaurante sola, sin Juan, y me siento desprotegida, 100% o llego a una fiesta sola y me siento desprotegida. Totalmente”, reveló. Esta desprotegida sensación contrasta con su historia de vida: una mujer que, desde los 19 años, ha sido independiente, se pagó su renta, su casa, se mudó de su país y se hizo a sí misma en un nuevo lugar. Sin embargo, a pesar de su autonomía, la necesidad de una compañía afectiva para sentirse completa persiste, una paradoja que muchos pueden entender.

Por su parte, Juan Soler ha continuado con su carrera y, aunque ha reflexionado sobre los errores del pasado en su matrimonio, ha mantenido una postura de respeto y cariño hacia Maki, fundamental para la crianza conjunta de sus hijas. Ambos han demostrado que, a pesar del fin de la relación de pareja, el lazo familiar y el respeto mutuo prevalecen.

Tabla Comparativa: Perspectivas sobre la Separación

Para comprender mejor las dinámicas que llevaron a la separación de Maki y Juan Soler, es útil contrastar sus propias percepciones y los factores que cada uno identificó como clave en el proceso:

AspectoPerspectiva de Maki SolerPerspectiva de Juan Soler
Causa PrincipalCrisis de identidad a los 40/42 años, sensación de "faltaba vivir" y estancamiento en la rutina de ama de casa.Excesiva dedicación a la paternidad que llevó a descuidar la relación de pareja y la comunicación.
Impacto de la MaternidadLa convirtió en "ama de casa espectacular" y "madre abnegada", pero la hizo sentir "fresa" y desconectada de su identidad previa.Fue una prioridad hermosa y compartida, pero absorbió el tiempo y la atención que debía dedicarse a la pareja.
Proceso de DivorcioProlongado por "falta de interés de ambos" para firmar, lo que le impidió sentirse libre para rehacer su vida.No se detalla su perspectiva sobre la demora, pero se entiende que fue un acuerdo mutuo.
Vida Post-DivorcioSe siente "desprotegida" sin pareja, le cuesta salir de la "zona de confort" y adaptarse a la soltería.Ha reflexionado sobre el pasado, enfocado en la buena relación con Maki por el bienestar de sus hijas.
Lecciones AprendidasNecesidad de vivir para sí misma y no solo para los demás.Importancia de la comunicación y de priorizar la relación de pareja junto con la crianza de los hijos.

Preguntas Frecuentes sobre la Ruptura de Maki y Juan Soler

A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes que los seguidores y el público en general se hacen sobre la separación de esta querida pareja:

¿Cuándo se casaron Maki y Juan Soler?

Maki Moguilevsky y Juan Soler contrajeron matrimonio el 20 de diciembre de 2003 en una ceremonia privada en Acapulco, Guerrero.

¿Cuántos hijos tienen en común?

Tienen dos hijas en común: Mía, nacida en 2004, y Azul, nacida en 2007.

¿Cuándo anunciaron su separación?

La pareja anunció su separación en noviembre de 2018, aunque su matrimonio ya se había fracturado por la distancia y otros factores desde 2017.

¿Qué hizo Juan Soler para mantener una buena relación con Maky?
Sin embargo, Juan Soler aseguró que a pesar de los errores cometidos, siempre mantuvo un gran amor y respeto por Maky y que no guarda resentimiento alguno. Afirmó que hizo todo lo posible por mantener una buena relación con ella por el bienestar de sus hijas. “Era la mujer perfecta, el lugar perfecto, la boda, los amigos.

¿Por qué se divorciaron Maki y Juan Soler?

Maki reveló que su divorcio fue impulsado por una "crisis de identidad" que experimentó a sus 40 y 42 años, sintiendo que le "faltaba vivir" y que la rutina de ama de casa la había estancado. Juan, por su parte, señaló que la excesiva dedicación a la crianza de sus hijas llevó a descuidar la relación de pareja y la comunicación entre ellos.

¿Por qué tardaron tanto en firmar el divorcio legalmente?

Según Maki, la demora se debió a la "falta de interés de ambos" por finiquitar los documentos. Era un tema que continuamente postergaban, lo que le impedía sentirse completamente libre para rehacer su vida.

¿Cómo es la relación actual entre Maki y Juan Soler?

A pesar del divorcio, Maki y Juan Soler mantienen una relación cordial y de respeto mutuo, priorizando el bienestar y la crianza de sus hijas. Han demostrado madurez en la gestión de su separación.

¿Maki Soler ha rehecho su vida sentimental?

Maki ha expresado que, a pesar de la separación, aún le cuesta adaptarse a la soltería y que se siente "desprotegida" sin una pareja. La demora en la firma del divorcio también influyó en su capacidad para sentirse libre y buscar nuevas relaciones.

Conclusión

La historia de Maki y Juan Soler es un recordatorio de que, incluso en el mundo del espectáculo, las relaciones humanas son complejas y están sujetas a la evolución individual y de la pareja. Su separación no fue el resultado de un conflicto explosivo, sino de un proceso gradual de desgaste, de crisis personales y de prioridades que, aunque válidas, terminaron por desalinear sus caminos. La franqueza con la que ambos han hablado sobre los desafíos de la maternidad, el sacrificio personal y la importancia de la comunicación en una relación ofrece valiosas lecciones. A pesar del doloroso cierre de un capítulo de sus vidas, Maki y Juan han logrado transformar su historia en un ejemplo de madurez y respeto, demostrando que el amor puede evolucionar y que el bienestar familiar siempre debe ser la prioridad, incluso después de un adiós.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a El Fin de un Amor: Maki y Juan Soler, ¿Qué Sucedió? puedes visitar la categoría Sushi.

Subir